Cómo manejar relaciones difíciles,

pasarte al bando ganador y

dejar de preguntarte:

“los que viven relaciones estupendas,

¿cómo lo hacen?”

En este servicio que te ofrezco, voy a enseñarte cosas, que casi seguro te has preguntado alguna vez, para mejorar tu bienestar y la calidad de tus relaciones personales y profesionales

 

¿Este servicio es para todo el mundo? No, para todos no. Existen unos requisitos que yo busco en mis clientes, para que podamos trabajar juntos. Y de esto voy a hablarte, en detalle, un poco más adelante.

 

Además, al final de esta página, te contaré algo que me pasó hace años, cuando estaba en el colegio y que, si lo entiendes, al margen de que busques una psicóloga o no la busques, puede darte un aprendizaje muy útil sobre relaciones humanas.

 

Pero, antes, debo ponerte en situación.

 

Verás…

 

Hay dos tipos de psicólogos, los que son muy buenos y los demás. Los psicólogos muy buenos son capaces de enseñarte, con los métodos más adecuados para ti y tu situación.

 

Sólo te compensa trabajar con alguno de los muy buenos. No tengo ni la menor idea de si sabrías distinguirlos, pero es muy fácil si te pongo este ejemplo …

 

 

Me contaba una clienta, que estuvo en tratamiento desde hacía meses con una terapeuta. Que la terapeuta lloraba con ella. Que estuvieron tiempo rebuscando en su infancia traumas ocultos y misteriosos…la terapeuta le dijo que su infancia era la causa de todo y que, por lo complicada que era dicha infancia, iban a necesitar muchos meses de trabajo…

 

Esto perjudica, no ayuda

 

…y esto es triste que pase…

 

Es posible, que tu también tengas ya, experiencia con algún coach o psicólogo, o con algún especialista en terapias alternativas.

 

¿Es así?

 

Te lo pregunto, porque también está la avalancha de Coaches algunos de los cuales, se hacen llamar “iluminados”. Despliegan una batería de frases bonitas y poco o nada útiles …

 

… también es posible que te hayas topado con especialistas que quieran re-orientar los muebles de tu casa o te hayan dicho que tienes que mantener una vibración muy alta porque eres un ser de luz…

 

¿Te suena?

 

Bueno, te lo pregunto porque esto, no es lo que vas a encontrar aquí… Es importante que lo sepas

 

Y por último, (aunque habrá más tipos), están los que se pasan meses, incluso años dándole vueltas a los mismos temas, sin apenas avanzar o sin avanzar en absoluto. Cuidado, con los tiempos y cuidado con las corrientes que no sean científicas (probadas).

Hay demasiada confusión y

no todos los profesionales

dan en el clavo,

porque no se basan

en métodos probados.

Lo primero que vamos a trabajar, es para que te des cuenta de lo que te pasa y de lo que pasa a tu alrededor. Que caigas en lo que no sospechabas ni por asomo, pero que es una información clave para cambiar tu vida.

 

Lo segundo que hay que trabajar es la autoestima, para que podamos después, dejar de aguantar verdaderos disparates, y aprender cómo manejarlos. Te pongo algunos ejemplos,

 

    • en lo que se refiera al amor…una no-relación en la que te conformas con las migajas, una relación en la que te tratan fatal, y ahí sigues… quedarte enganchada con un “impresentable” que ya hace tiempo que se marchó, conformarte con una relación que no te llena… etc…

 

    • en el ámbito profesional, por ejemplo, una jefa abusona que te grita, te pone mala cara, o no aprecia tu trabajo por más que te esfuerzas, toparte con un compañero envidioso, que te la lía o con uno acosador, aunque pareciera de lo más inofensivo al principio, un equipo de personas difícil de manejar, con continuos conflictos, etc…

     

 

    • en cuanto a la familia, otro ejemplo, tu madre tira mucho de ti, más de lo que puedes aguantar, opina, opina y opina, nadie parece preguntarte qué te parece a ti o cómo estás tú, solo ves exigencias, y chantaje emocional… Otro ejemplo, un familiar con el que no te apetece nada encontrarte, porque, aunque no sabes muy bien por qué, te hace sentir mal, etc…

     

 

    • y en cuanto a la vida…sientes soledad y tristeza. Sabes que tienes que hacer cambios en lo personal y laboral, pero no sabes cuáles ni cómo ni cuándo…

 

… y en esa línea…suma y sigue, podría seguir poniendo ejemplos.

 

Como dije más arriba, hay personas a las que quiero de clientes y otras no. ¿A qué me refiero?. A que quiero que mi trabajo salga bien. Lo hago por ti, por mi, por nuestro tiempo y porque mi negocio siga funcionando por el boca a boca.

 

La primera cosa es que me gusta la gente que tiene la capacidad de comprometerse con el trabajo que le propongo hacer. Que esté convencida de que quiere hacerlo, que necesita ayuda y que va a dejarse ayudar.

 

La segunda cosa es que entiendas esta breve historia, la que te decía, al principio, de cuando iba al colegio, porque tiene lecciones muy beneficiosas para relacionarte … Yo tenía trece años y estaba en mi clase de matemáticas.

 

Tenía un profe de matemáticas que era muy serio. Se llamaba Don Carlos. 

 

Don Carlos tenía bigote y barba. Se paseaba por la clase, dando grandes zancadas y con las manos agarradas por detrás, recorriendo la clase, de arriba abajo. Giraba sobre sus talones, para dar media vuelta y volver sobre sus pasos y hablaba despacio.

 

Su tono era monótono, plano y aburrido. Con una voz muy grave. Pero Don Carlos no daba miedo. No daba miedo a nadie.

 

Don Carlos decía las notas en alto y por orden alfabético. Como yo empezaba por la “M”, estaba por el medio de la lista.

 

Un día, cuando llegó mi turno, me dijo: “Medina, tienes un 8. Pero como tienes un negativo por hablar, se te va a quedar en un 7”.

 

¡¿Cómo?!… – pensé.

 

– Don Carlos, pero póngame una mala nota en conducta, ¡pero mi conocimiento de matemáticas, no baja por eso!. – contesté.

 

– Seis, dijo serio y pausado, cogiendo su boli bic azul y bajando la mirada sobre sus papeles para escribir…

 

–  Pero, ¿por qué?… – dije yo

 

–  Cinco….

 

¡GLUP!, me callé…se hizo el silencio…Mis compañeros ni respiraban. Solo me miraban y le miraban a él, como en un partido de tenis.

 

Lo siguiente era un cuatro, y eso era un suspenso. Y me callé. Y me enfadé, pero como una olla exprés: en silencio…bullendo por dentro y aguantando la presión.

 

Después, lo que sentía cambió. Ya no sentía enfado. Me sentía mal. Obligada a tomar un camino que era «el único». No había opción. Eran «lentejas». 

Aquí tenemos varias lecciones que aprender. Unas relacionadas conmigo y otras con Don Carlos. 

 

Estas cosas, pasan a veces, cuando existe una jerarquía. Pero se puede hacer de otra forma, bastante mejor para la relación, que la que utilizó Don Carlos. Mejor para reafirmar el liderazgo. Mejor para futuros acuerdos y mejor para mimar la autoestima (de ambos).

 

Tienes derecho a decir lo que piensas y lo que quieres. También tienes derecho a no decirlo. Lo malo es como se te queda el cuerpo luego…Lo bueno, puede ser otra cosa…

 

Don Carlos no quería que se le descontrolara la clase. Es probable que lo suyo, fuese una pose, para que no se la liáramos. En ningún caso, yo iba a poder convencerle de lo que le estaba pidiendo.

 

¿Por qué?

 

Porque lo estaba haciendo delante de toda la clase, y ceder a mis argumentos habría supuesto perder autoridad. Y estaba claro que él estaba buscando todo lo contrario con aquella exhibición.

 

Yo no entendí todo esto, en ese momento y por tanto, mis intentos de conseguir lo que le pedía, estaban perdidos desde el principio.

 

¿Y qué más?

 

Que es mejor saber qué cosas me juego y por qué… Y es la forma de acertar cuando tomas decisiones. Cuanto más sepas de las consecuencias de tus actos mejor.

 

Que cuando te encuentras con estas situaciones, tienes que saber cómo lo vas a manejar, es decir, cómo vas a abordar las conversaciones necesarias, por difíciles que te parezcan, con qué personas y cuándo.

 

Y que hay que tener una estrategia para hacerlo…

 

Por tanto, es importante que sepas…… que, si vamos a trabajar juntas, voy a necesitar que me cuentes hechos y me hables de situaciones y personas. Que me cuentes cosas sobre ti y que abordaremos los temas en el orden adecuado para ti y para que tengas éxito al afrontar las dificultades que te vas encontrando en distintas situaciones.

 

Y no te preocupes si no sabes, por dónde empezar, porque te ayudaré con preguntas, es decir, guiaré lo que me cuentes con preguntas, hasta obtener la información necesaria, porque hay información relevante y otra que no lo es.

 

Si has llegado hasta aquí, tal como, te dije al principio, debes saber algunas cosas importantes, antes de rellenar el formulario que hay más abajo.

 

 

Si estás aquí porque te ha insistido una amiga, tu pareja, tu hermana, etc…, es mejor que no contrates mis servicios. Porque intentarás, durante el tiempo que dure nuestro trabajo, demostrarle a tu amiga, tu pareja, o tu hermana, lo equivocados que estaban. Te des cuenta o no, no tienes la actitud adecuada y puedes estar predispuesta, a sabotear tu aprendizaje. Si quieres que trabajemos juntas, es porque tú quieres realmente hacerlo, y es tu decisión. No porque nadie te haya insistido.

 

 

Si algunas de las directrices y ejercicios que acordamos en las sesiones, no las vas a aplicar, debes comunicármelo. Y, aunque sea tu vida, debes tener claro que, si vas a contratar a un profesional para que camine contigo en una tarea tan importante, debes respetar su criterio. Si me contratas, como experta en relaciones y cambios vitales, es mejor que confíes en mí. Si no, estaríamos perdiendo el tiempo.

 

Hablando de tiempo. ¿Cuánto tiempo vas a trabajar conmigo?

 

Te haré una estimación de la duración total, no antes de la tercera sesión. Siempre será una estimación, puesto que depende de cómo vayas avanzando tu, con lo que te enseño en las sesiones.

 

En función de cada caso, el proceso, puede durar 4 sesiones, 12 sesiones o más. En cualquier caso, nunca serán más de 24. Tendrás que dedicar 1 día a la semana al principio y luego, iremos espaciando las sesiones a quincenales, dependiendo de tus avances.

 

Las sesiones serán por videollamada. Nunca presenciales. Si prefieres presenciales, deberás contratar a otro profesional.

 

Los bonos de 4 sesiones se pagan por adelantado, antes del inicio de la primera sesión de dicho bono. Cada sesión tiene una duración de 50 minutos. El bono tiene un coste de 320 euros.

 

Si te interesa pedir información debes rellenar el formulario que hay más abajo.

Después, leeré atentamente la información que hayas escrito y contactaré contigo, aún si decido no aceptar tu caso.