Recuperé mi autoestima,

superé los bloqueos y

encontré el cambio,

que me hace feliz.

He sufrido teniendo relaciones que no me satisfacían. Iba de una en otra, y me sentía mal. Me sentía vacío, como que aquello, no era bueno, ni para mí, ni para la otra persona.

 

En alguna ocasión, me sentí rechazado y pensé que si el fallo estaba en mí…

 

Por otro lado, siempre me he considerado un chico, alegre y empecé a sentir que después de la jornada laboral, me iba a casa, triste y desmotivado, pensando que mi trabajo era un agobio y que mi vida, era monótona y sin sentido.

 

Me sentía confuso y bloqueado con miedo de tomar una decisión. Un poco perdido, en el sentido de no centrarme en ninguna de mis metas, que quería conseguir.

 

En el fondo, anhelaba a mis amigos, mi familia, que vivían lejos. Deseaba ese cariño en el

día a día. Me sentía solo, a veces.

 

Estaba atravesando un momento vital en el que necesitaba cambiar cosas de mi vida y entender qué es lo que quería hacer en el futuro

 

A veces, anhelaba a alguien cercano, que estuviera dispuesto a compartir conmigo los pequeños placeres de la vida. Preguntarnos, qué tal el día, al volver a casa y abrazarnos, … viajar juntos, bueno, ya sabes…

 

Yo sabía que tenía que hacer un cambio, porque no quería seguir viviendo así. Y sé que es posible, porque veo personas a mi alrededor, que están haciendo todo eso, a mi edad. Lo típico, con sus parejas, lo de estar bien con alguien, lo de los críos, tal vez, lo del trabajo…esas cosas.

 

Acumulaba incontables citas fracasadas a las espaldas, estaba agotado emocionalmente de invertir en relaciones desafortunadas y en personas que no me daban lo que buscaba. Me planteé seriamente abandonar. Cada vez que alguien me prestaba un mínimo de atención, me agarraba a esa historia e ignoraba todas las señales de alarma. Por supuesto, nunca funcionaba y mi autoestima estaba ya por los suelos…

 

Necesitaba un cambio, más que el comer …

 

Pero ¿cómo?

 

Con ayuda de una experta en relaciones y cambios vitales. Confié y lo conseguí. Sandra me ayudó y fue un antes y un después para mí.

 

Al principio, conseguí centrar más mis pensamientos y no ofuscarme por pensamientos negativos tontos del día a día.

 

Poco a poco, recuperé el ánimo y la claridad mental. Me sentí más seguro sobre mis ideas y me centré más en mis objetivos.

 

También encontré la mejor relación en la que había estado nunca. Encontré estabilidad y una mujer maravillosa que cumplía mis requisitos y en unos meses, de estar en la gloria (como en una luna de miel), estábamos viviendo juntos.

 

Estaba claro, que la clave no era ser el más guapo, ni el más inteligente, ni conformarme, ni mis orígenes, ni mis padres, ni nada de eso….

 

Tampoco era una cuestión de tener «mala o buena suerte».

 

Lo que ocurrió es que trabajé en mí, con buena ayuda. Hice un trabajo bien orientado y guiado por alguien que sabe de lo que habla. (Porque no es lo mismo seguir los consejos de tus bienintencionados amigos o familiares, que las indicaciones de una experta en relaciones).

 

Aprendí las herramientas para conseguir la vida que me hace feliz.

 

Fue un trabajo interactivo con tareas que se hacen entre sesión y sesión. Me ayudó mucho a sentirme mejor, a conocerme, a saber, qué era lo que me hacía daño y por el contrario, qué era lo que realmente va conmigo y me hace ser feliz.

 

Empecé a disfrutar en el trabajo, y conseguí un ascenso y un cambio de destino.

 

Es decir, después de unos meses de haber acabado mis sesiones, seguí recogiendo los frutos. Estoy muy bien, cambié de ciudad. Gracias a todo lo que aprendí, he luchado más y mejor por conseguirlo. Al principio, aplicaba lo que había aprendido y la respuesta de los demás, me sorprendía en cierto modo, pero pensaba, “olé, parece que funciona”. Fui cogiendo confianza. Después, me di cuenta de que las cosas me salían solas, de dentro, por la propia convicción.

 

Mis palabras nacían naturales, de algo que se había transformado en mi interior. Había cambiado mi forma de verme, de ver a otros y de ver el mundo.

 

Convencía a mis jefes, a mis subordinados, mediaba, me estaba comportando con

confianza, y las cosas se daban a mi alrededor, de manera natural…casi sin pensar…

 

Encontré un conocimiento práctico que pude aplicar y sigo aplicando en mi vida. Es una formación que me ayudó a tener cada día más autoestima, a gestionar mejor mis emociones, a estar más preparado para enfrentarte a los retos que se me presentaron y a estar más receptivo a las oportunidades de amor y trabajo

 

Nunca había hecho esto de ir al psicólogo. Tenía algo de miedo, y dudas. No sabía si iba a funcionar. Me preguntaba si yo sería capaz de hacerlo bien. Me avergonzaba abrirme así ante una desconocida. Pero, Sandra, me dio mucha confianza y me facilitó el camino.

 

Yo respondía a sus preguntas y le contaba hechos, situaciones, deseos, intereses. Ella me guiaba y era sencillo. Me sentí cómodo con cada paso. Fuimos abordando las cosas poco a poco y los temas en orden. Desenredando la madeja. Con un sentido. Adaptado a mí. A mi situación concreta.

 

Y no te preocupes si no sabes, por dónde empezar, porque te ayuda con preguntas, hasta obtener la información necesaria, porque hay información relevante y otra que no lo es tanto. Pero, tranquilo, porque para eso está ella…

 

Yo encontré mi camino, el que tiene sentido para mí, pero primero tuve que superar mis bloqueos, mi dependencia emocional, mis días de la marmota, (monótonos y aburridos) … mereció la pena. Trabajé mi autoestima, mis creencias limitantes, me libré del pasado y desaparecieron las relaciones indeseables y los trabajos tediosos y estresantes.

 

Me ayudó a reunir el amor propio necesario, para dejar esas medias-relaciones, en las que me conformaba con las migajas y que luego acababan de la peor manera. Pero con infinita paciencia. Respetando mis tiempos. Así aprendí a identificar lo que yo le pedía a una relación para ser feliz y a marcar mis límites y mis “innegociables”.

 

Aprendí a poner calma y claridad en mi cabeza para tomar las decisiones que necesité para hacer mi camino. El que para mi tenía sentido. El cambio que yo necesitaba para ser feliz.

 

A mí, me mereció la pena focalizar mi energía en lo más importante del mundo, que era yo y sigo siendo yo. Porque «sin mí», todo lo demás, no funciona.

 

En todo caso, todo eso lo podrás comprobar en sus sesiones.

 

Bueno, pues hasta aquí, la historia de Antonio (nombre ficticio, por confidencialidad). Ahora te contaré, algunos detalles más, sobre las sesiones y que es casi seguro que te interesa saber:

 

Te haré una estimación de la duración total, casi siempre, en la tercera sesión (a veces, antes). Siempre será una estimación, puesto que depende de cómo vayamos avanzando. Cada caso tiene su particularidad.

 

Entonces, el proceso, puede durar 4 sesiones, 12 sesiones o más. En cualquier caso, nunca serán más de 24. Por regla general, se empieza con 1 día a la semana y luego, iremos espaciando las sesiones a quincenales, dependiendo de los avances.

 

Las sesiones serán por videollamada. 

 

Los bonos de 4 sesiones se pagan por adelantado, antes del inicio de la primera sesión de dicho bono. Cada sesión tiene una duración de 50 minutos. El bono tiene un coste de 320 euros.

 

Si te interesa pedir información debes rellenar el formulario que hay más abajo.

Después, leeré atentamente la información que hayas escrito y contactaré contigo.