Necesitaba un cambio en
mi vida pero cada vez
tenía más miedo, menos
fuerzas y más confusión

 Me llamo Guillermo y te contaré lo que me pasó… 

Empiezo por una noche cualquiera, de hace dos años. Por uno de esos momentos de insomnio que solía vivir …

 

… cuando el silencio de la noche, y las luces de las farolas, a través de las ventanas, me acompañaban, en mi caminar silencioso, hacia la cocina, con la esperanza de no ser escuchado…

 

…y con mis pensamientos, recordándome, a las 3 de la madrugada, que estaba bloqueado en mi vida y que no sabía qué hacer para no pasar más noches en vela en esa cocina fría, sin resolver mis problemas… Cuando eso pasa, tienes dos caminos.

 

Uno es el abismo. Ahí espera la locura, impaciente.

 

El otro era preguntarme qué maldita decisión debía tomar.

 

Qué maldito cambio debía hacer

 

¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Cuál?

 

Pasé muchísima ansiedad cuando decidí que había llegado el momento de hacer un cambio profesional y personal (de llorar todo el día), mi entorno también alimentó mis miedos y no podía controlar los pensamientos negativos …

 

Me estaban comiendo los nervios.

 

Por un lado, una larga ristra de fracasos sentimentales, me hacía sufrir mucho, me desgastaba…y mi autoestima se resentía…

 

Y por otro lado, llevaba tiempo queriendo cambiar de trabajo y mejorar mis condiciones. Tenía jornada partida y estaba al final, trabajando, todo el día, en algo que no me llenaba.

 

Yo era de los que miraban el reloj, mil veces al día, para ver cuando acaba la jornada laboral…

 

A veces, pensaba que la solución sería cambiar radicalmente de oficio. Si lo hacía, tendría que salir de mi zona de confort y sentía que no iba a estar a la altura, que no iba a tener ni idea de nada…

 

Cada vez estaba más y más convencido de hacerlo, aunque a veces me echaba para atrás el hecho de que supondría reconocer, que había «perdido el tiempo» (un montón de años)…

 

Y no solo eso… también supondría estudiar unos años más para reciclarme, sobrevivir

mientras, con trabajos de mierda y entrar en el mercado laboral de nuevo con 38 años

 

Cada vez lo veía todo más y más negro, veía muchísima gente con la misma preparación o mucho mejor que la mía, con más experiencia y sin trabajo

 

Pero, a la vez, por más que pensaba, no me veía toda la vida trabajando en lo mismo, que agobio me daba, solo de pensarlo

 

Además, quería dejar atrás, esas relaciones frustrantes, que se repetían una y otra vez…y que cada vez, me hacían tener la moral más y más baja…

 

En mi caso, quería viajar más, en general y disfrutar más de los días. Que no fueran una rutina de trabajo-casa, casa-trabajo. Un verdadero aburrimiento. Quería más: quería ilusión, cambios, evolución…

 

Pero con una pareja … recuerdo, que las que más me duraban, eran demasiado pasivas. Y yo quería algo más que eso.

 

Es que entre semana todo era rutinario, monótono y los fines de semana algo más divertidos, pero no era lo que yo quería. Esas mujeres que llegaban a mi vida, estaban demasiado apalancadas.

 

Pero lo peor, es que eran ellas, casi siempre, las que acababan dejándome a mi…

 

Sabía que tenía que hacer un cambio pronto o iba a acabar muy mal…

 

Tenía que tomar esa maldita decisión

 

Porque si tomas una decisión y actúas, podrás dejar de sentirte arrastrado por la corriente y vivir como un buque insignia, con un cuadro de mandos que tu diriges con maestría.

 

Y se vive mejor así. Mucho mejor.

 

Decides y actúas: rompes la maldición del bloqueo.

 

– No, no, ¡pero quiero decidir bien!. Me da miedo equivocarme…
– Actúa…déjate orientar, pide ayuda… Es importante tomar decisiones 

 

Algunas personas tienen tanto miedo a equivocarse, que se quedan eternamente en el bloqueo, hasta que el dolor sea tan intenso que les obligue a hacer un movimiento…

 

A mí también me pasó

 

Y reconozco que tuve un gran golpe de suerte. ¿Y qué pasó?… que un amigo me habló de las sesiones con Sandra, que le ayudaron a hacer su cambio particular.

 

Algunas de las cosas que aprendí, te las contará Sandra en sus correos semanales y otras podrás aprenderlas en las sesiones.

 

Aprendí que los cambios, es mejor no hacerlos a la ligera. Es importante, saber, cuanto más mejor. Saber sobre uno mismo, sobre las distintas opciones, los miedos, cómo afrontar cada situación. Cada uno la suya. Que esto no es “café para todos”

 

Yo lo aprendí con Sandra

 

Te diré que empecé a sentirme mejor, que empecé a dejar de ser un “velero-cascarón de nuez” y pronto empecé a sentirme como el buque insignia.

 

Aquello fue el comienzo.

 

Con el tiempo, y un método…

 

Y hoy día, puedo decir sin miedo a equivocarme, que la inmensa mayoría de la gente, de ahí fuera, que viven sus vidas, en casa, en sus trabajos, con sus parejas, ó solos, no prestan la más mínima atención a cómo está su ánimo.

 

Y verás a unos y otros preocupadísimos por correr de un lado para otro para llegar. O lo que es peor, para huir del origen del problema, llenando su tiempo de actividades, de ocio, de risas huecas y de luces de neón, que les distraigan del problema

 

Como hacía yo …

 

Estaba preocupadísimo por sobrevivir… 

 

Sonreía en mis fotos de las vacaciones… porque ahí, vivía una tranquilidad momentánea…que me sabía muy rica…al menos, por ese breve espacio de tiempo, a penas, rozándola con los dedos…

 

Agarrándome a un clavo ardiendo…a unos minutos de gloria al año

 

Eso es así

 

A veces, me veía fingiendo que sentía paz, y que yo era genial porque pagaba mis facturas, disfrutaba de mis amigos y reciclaba…

 

Pero en aquella época, no me veías diciendo… voy a seguir un método probado y voy a mirarme y trabajar en mi mismo, para que, de una vez por todas, deje de dar tumbos entre las dudas y los nervios, los nervios y la angustia, la angustia y los desatinos.

 

Afortunadamente, prioricé lo que importa y afronté mis miedos; que pedir ayuda no es de débiles, si no de conscientes.

 

Esto del coaching y la psicología (juntos) es otra cosa ….

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Y ¿cómo? … basándonos en ciencia, no en opiniones.

 

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Sandra Medina, Psicóloga y Coach

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