Hoy te he preparado un nuevo post para explicarte cuándo sería conveniente ir a la consulta de un psicólogo.

No deberías perdértelo si buscas entender cuándo estamos sufriendo sin necesidad y cuáles son las circunstancias en las que un buen profesional de la psicología nos puede ayudar.

Como os decía en el post anterior, en España hay mucho prejuicio todavía con eso de ir al psicólogo. Y si tenemos en cuenta que en España somos 47 millones de habitantes, fijaos qué importantes las estadísticas que vienen a continuación:

“En España, según la OMS hay dos millones y medio de personas con depresión, dos millones con ansiedad y una de cada cinco personas sufrirán algún trastorno a lo largo de su vida. La depresión está detrás del 90% de los 10 suicidios diarios que se producen en este país”. Y sin embargo, todavía hay un fuerte estigma asociado a consultar a un psicólogo.

En su lugar, las personas que padecen un malestar psicológico, que podría empeorar con el tiempo y el “no tratamiento” o los consejos de amigos o familiares “bien-intencionados”, recurren a éstos y, cada vez más, a las redes sociales, en busca del consejo de la mayoría. Pensando que millones de “no-expertos” pueden llegar a una conclusión acertada. El problema es que esto no funciona.

IMPORTANTE: Los problemas si no se pone uno en manos expertas, acaban por no resolverse en el mejor de los casos. Y por degenerar en una situación insostenible o grave en el resto de casos.

¿Qué haría el experto, que no puede hacer el amigo bien-intencionado?:

Un buen psicólogo es capaz de hacer un análisis de las causas de una conducta problemática y descubrir qué la produce y qué la mantiene. Con esta información, el psicólogo puede establecer un plan de acción, con objetivos y con una estimación del tiempo que va a llevar. Después puede enseñar las habilidades para afrontar esas situaciones analizadas.

Esta práctica, es utilizada en la Psicología, entendida como Ciencia. Y requiere no solo de inteligencia y habilidades por parte del profesional, sino que, además, precisa de un intenso y complejo adiestramiento, al que se le dedican libros y años en la Universidad. Sin mencionar la necesidad de práctica y experiencia real.

¿Cuándo ir al psicólogo?:

    • Si el sufrimiento es desmesurado respecto a lo que te ha ocurrido. Por ejemplo, imagina que has roto una relación de poco tiempo y sin embargo, el dolor, la soledad, la ansiedad y las obsesiones son devastadoras, hasta el punto de que casi no puedes soportar el malestar.

     

    • El problema te afecta en tu día a día. Si estás viviendo un duelo por una ruptura, y estás triste, pero sigues con tus rutinas: el trabajo, otras responsabilidades, relacionarte con tu familia y amigos, es probable que no haga falta. Pero si hay cosas que antes podías hacer y ahora no, debes plantearte ir a ver al psicólogo.

     

    • El estado de ánimo alterado se prolonga en el tiempo, sin una causa clara, es buena idea consultar a un profesional. Un duelo que dura demasiado, o un estado de ansiedad en el trabajo que no se pasa son posibles motivos.

     

    • Te sientes mal pero no sabes por qué. Si vives una ruptura de pareja de muchos años, sabes cuál es la causa. Pero si en tu vida las cosas van bien, y sin embargo, sientes una gran tristeza, es el momento de que un profesional te ayude a descubrir cuál es el motivo y tratarlo.

     

    • Te encuentras mal de vez en cuando, en diferentes momentos de tu vida. Sabes que tu estado de ánimo podría ser mejor en general. No haces nada y vas tirando con todo como puedes, a trancas y barrancas. Tal vez, un buen día decides que quieres dormir, que quieres estar tranquila, que quieres concentrarte y atender a tus responsabilidades con cierta eficacia y te vas a la farmacia o al médico a que te recete medicación.

     

    • Simplemente, querer saber más de ti y de cómo vivir con una mayor calidad de vida, entendiendo ésta, como horas de felicidad al día.

Y para terminar, un ejemplo de la abogada de familia Virginia Suárez Blázquez:

“Está comprobado que en los procesos de divorcio, las mujeres llegan al juicio con un agotamiento tal, que no tienen ganas de luchar por sus derechos, por lo que por derecho les pertenece.

La frase más escuchada en estas situaciones es: “estoy cansada, quiero acabar cuanto antes”, y pierden entre un 25 a un 30% del beneficio que obtendrían si tuviesen la fortaleza de luchar por lo que es suyo. Y esto solo en términos económicos”.

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Sandra Medina

Sandra Medina

Psicologa y Coach

Sandra Medina

Psicóloga (UNED)

Coach (HUNE)

Ingeniera Agrónoma (UPM)

Acerca de mí

Me dedico a la Formación en Empresas y Universidad Autónoma de Madrid, para el Desarrollo Personal y Profesional. También atiendo mi consulta como experta en ruptura y relaciones complicadas de pareja. Mi consulta es presencial en Madrid capital y también online por todo el mundo.

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